domingo, 5 de junio de 2011

TRAFICO HUMANO

Anoche vi la película Tráfico Humano. Agradecí mucho que terminara bien, porque después de verla, si además acaba mal, qué mal sabor de boca.
Da para reflexionar. Después de la guerra y las drogas es el negocio que mueve más millones de dólares al año. Ochocientas mil personas, mujeres, niños y niñas, son comprados, vendidos, explotados, hasta la muerte (que suele ser entre uno y cuatro años después).
Esto, siendo espeluznante, puesto que puede sucederle a una hermana, un sobrino, una hija, no es lo más aterrador. Lo que deja helada la sangre es la impavidez de las personas. Los que hacen negocio, los sicarios que lo hacen posible, la policía, los gobiernos, los usuarios de esta mercancía (hombres con una profesión, una familia, aparentemente normales y juiciosos), la gente en general que cierra los ojitos y se dice esto no pasa aquí, y siguen su vida pequeña y oscura.
Dice un sabio que el mal triunfa por la pasividad de los buenos, y es bien cierto.
No sólo es en el tráfico humano que las gentes restan impávidas, sino en muchas otras cosas.
Sin embargo, algo está cambiando.
Algo que utiliza una vía moderna, que se expande y crece imparablemente.
Estoy hablando de Internet. Claro que quieren limitarla, pero es como querer poner vallas al campo, es imposible.
Internet reúne, mueve, materializa hechos hasta ahora impensables. Sí, también es el vehículo de la pornografía, la pederastia, la prostitución. Pero las carreteras nos llevan al destino que deseamos y asimismo, truncan vidas. No por eso la bondad de las carreteras queda maltrecha.
En estos útimos meses, Internet ha reunido y movilizado a miles de personas que al final, parece que están respondiendo con humanidad, con sentimientos humanos, como la indignación y la compasión, a los despropósitos aberrantes de los gobiernos.
Tal vez, y digo tal vez, podamos cambiar el curso de la historia. Indignados contra el poder absurdo y compasivos ante el sufrimiento, quizás reaccionemos y nos unamos para defender lo que es nuestro: la libertad de elegir y elegir bien.
El mundo no está maltrecho, somos nosotros los que lo estamos. Si nos sanamos personalmente, puede ser que dejemos de materializar las catastrófes. Nos necesitamos los unos a los otros para apoyarnos en esta sanación emocional. Dejar de ser indiferentes. Los contrastes nos ayudan a elegir. La indiferencia nos ayuda a deshumanizarnos.
Internet es valiosa, usémola para crecer.


2 comentarios:

Vicky dijo...

Yo tuve que ver esta película en la escuela, y tan sólo tengo 13 años, de verdad estuve a punto de llorar, pero sólo vi hasta que matan a 'Elena'...Como no vamos a ver [Por suerte] el resto de la película, quisiera al menos, saber que pasa con todas las otras chicas...Con la de 16 años, con las 2 niñitas, con el nene, y con todo el resto...Agradecería una respuesta rápida.

Susi dijo...

Vaya Vicky, no te he leído hasta hoy.
Pues la película acaba bien. Todos los niños son rescatados del contenedor donde estaban encerrados. El papá de la chica de 16 años, la puede rescatar (que hombre valiente)y al final el responsable de la red de tráfico, muere de varios tiros.
La peli acaba bien (menos mal) pero en la vida real, seguro que las víctimas no tienen tanta suerte...
Saludos